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Motivación · historia personal
5 de octubre de 2025
5 min de lectura

Los sueños también se programan

No hace falta tener todo resuelto para empezar. Hace falta empezar para empezar a resolver.

Los sueños también se programan

A veces me preguntan cómo arranqué con todo esto: con Nexium, con Zevetix, con la facultad, con los proyectos.
Y la verdad, no tengo una historia de película. Empecé con una notebook prestada, una idea borrosa y una determinación enorme.

No sabía exactamente qué iba a hacer, pero sabía que no quería quedarme quieto.
Y eso fue suficiente para dar el primer paso.

El camino fue de todo menos recto. Hubo errores, clientes difíciles, semanas de 14 horas, y días en los que me preguntaba si realmente valía la pena. Pero en cada intento había algo nuevo que aprender. Y con el tiempo entendí que los sueños no se cumplen: se programan.

Cada línea de código, cada propuesta enviada, cada diseño modificado fue una forma de acercarme a eso que imaginaba.
Y cuando algo salía mal, lo tomaba como un bug que había que corregir, no como una señal de que debía abandonar.

"Los sueños no se cumplen. Se depuran."

Hoy miro atrás y no me siento exitoso: me siento en camino. Y eso me llena. Porque el éxito no es un punto de llegada, sino un proceso continuo de mejora, de prueba, de constancia.
La verdadera diferencia entre el que sueña y el que logra está en el que, a pesar de todo, sigue escribiendo líneas nuevas.